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Adriana Lorenzo: “Tenemos que permitirle al niño que tenga iniciativa”

La Red Pikler Puerto Madryn continúa desarrollando espacios de capacitación y reflexión sobre la crianza y el desarrollo durante los primeros años de vida. En esta oportunidad, el equipo trabajó junto a cuidadoras infantiles, familias y mamás gestantes en el Centro de Desarrollo Infantil de Paso de Indios, con una propuesta que busca trasladar los fundamentos de la pedagogía Pikler a las prácticas cotidianas.

Promover la autonomía desde los primeros meses

Lorenzo explicó que uno de los conceptos centrales de esta mirada es el desarrollo autónomo de los niños, basado en la confianza que los adultos depositan en sus capacidades.

“Debemos permitirle al niño que tenga iniciativa, basándonos en una confianza, en pensar que este niño es capaz y que tiene iniciativa”, sostuvo. Según explicó, el rol del adulto no consiste en adelantar procesos, sino en generar las condiciones adecuadas para que cada niño pueda experimentar, descubrir y avanzar por sí mismo.

En ese sentido, remarcó la importancia de preparar los espacios y minimizar los riesgos para permitir la denominada libertad de movimientos. “Nos quedamos a una distancia óptima como para que él pueda llevar adelante todo ese proceso de ensayo y error, de experimentación, de descubrimiento”, señaló.

El rol fundamental de los adultos

La propuesta también pone el foco en la participación activa de los adultos durante los momentos de cuidado. Para Lorenzo, cambiar un pañal, alimentar a un niño o acompañarlo en una actividad cotidiana son oportunidades fundamentales para construir vínculos.

“El adulto debe estar disponible para los momentos de cuidados”, explicó, y destacó la importancia de mirar al niño, hablarle, anticiparle lo que se va a hacer y tratarlo amorosamente.

“Parece muy simple, hasta parece sin ninguna importancia, y sin embargo estamos fundando o creando las bases para un desarrollo psíquico seguro”, afirmó.

La especialista ubicó este proceso especialmente entre la gestación y los tres años, una etapa que consideró fundamental aunque muchas veces quede relegada frente a otras instancias posteriores del desarrollo.

Capacitación, reflexión y trabajo con las comunidades

La capacitación realizada en Paso de Indios combinó contenidos teóricos con talleres y situaciones de la vida cotidiana. Lorenzo destacó que el objetivo no es imponer modelos de crianza, sino generar espacios de diálogo con las familias y las instituciones.

“No es que vas a ir a una familia y le vas a decir ‘todo lo que estás haciendo está mal’. Nada de eso. En el diálogo, entonces, es muy importante la unión de la familia con la institución”, explicó.

Durante los encuentros se abordaron autores y conceptos vinculados al desarrollo infantil, entre ellos Emmi Pikler, Lev Vygotsky, Donald Winnicott y Henri Wallon. A partir de esos aportes teóricos, se trabajó sobre situaciones concretas que atraviesan diariamente las familias y quienes tienen a su cargo el cuidado de niños pequeños.

Cuatro ejes para pensar la primera infancia

Lorenzo explicó que las capacitaciones se organizan alrededor de cuatro grandes ejes: el juego, los cuidados corporales, el desarrollo de las posturas y habilidades, y el lenguaje y la comunicación.

En relación con el juego, por ejemplo, se analiza cómo deben estar preparados los espacios y qué características deben tener los juguetes para favorecer la autonomía, la exploración y el descubrimiento.

“Procuramos un juguete donde el niño sepa de dónde viene el sonido, un juguete que él le dé vida, que él le dé significado”, detalló.

Por eso, en las salas pueden encontrarse elementos sencillos como objetos de madera, botellas con distintos materiales, telas, espejos y otros recursos que permitan a los niños experimentar y descubrir diferentes posibilidades.

Una propuesta que busca extenderse a otras localidades

La experiencia de Paso de Indios tendrá continuidad. Lorenzo adelantó que ya se está organizando un segundo encuentro para profundizar los contenidos, ya que los cuatro ejes requieren un abordaje amplio.

Además, existe interés de otras localidades de la provincia en recibir estas capacitaciones. La idea es generar encuentros regionales que permitan reunir a familias, cuidadoras e instituciones de distintas comunidades.

“Estamos organizando para ir a otras localidades porque querían venir al encuentro de Paso de Indios y no pudieron. Entonces han decidido hacerlo en su propio lugar”, explicó.

Una mirada que comenzó hace una década

Lorenzo contó que su acercamiento a la pedagogía Pikler surgió a partir de su experiencia en el ámbito de las políticas públicas y del trabajo social. Junto a Viviana Gigena comenzó a preguntarse por qué determinadas políticas destinadas a la infancia demandaban importantes recursos pero no siempre alcanzaban los resultados esperados.

“Me encontraba con que gastábamos mucho y lográbamos poco”, recordó.

Ese interrogante las llevó a investigar otras formas de acompañar el desarrollo infantil y a conocer el trabajo de Emmi Pikler en Budapest. Desde entonces, comenzaron a desarrollar una propuesta que apunta a intervenir desde las primeras etapas de la vida.

“Empezamos a leer, a buscar y llegamos a Emmi Pikler”, relató.

La importancia del trabajo interdisciplinario

La propuesta también se sostiene en el trabajo conjunto entre distintas disciplinas y áreas vinculadas a la primera infancia. Lorenzo destacó que en la capacitación participaron referentes de salud y profesionales vinculados al abordaje social y comunitario.

En ese marco, mencionó el trabajo realizado junto a Karina Morano, responsable del área de lactancia del Hospital de Puerto Madryn, y Rubén Andrada, técnico en intervenciones grupales, institucionales y comunitarias.

“Solamente en la interdisciplina, en la transdisciplina, estamos viendo al niño y a la familia y a la mamá y a ese vínculo tan privilegiado que se debe cuidar, que se debe ayudar a desarrollar en la primera infancia”, sostuvo.

Desde la Red Pikler Puerto Madryn plantean así una mirada que busca trascender las instituciones y llegar a las familias y comunidades, con el objetivo de acompañar una crianza que favorezca niños más seguros y autónomos y adultos capaces de acompañar ese proceso desde el respeto, la confianza y el vínculo.