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Desfinanciamiento de la ciencia: “Muchas líneas de investigación pueden perderse”

El deterioro del sistema científico argentino vuelve a encender las alarmas entre investigadores y becarios que, en los últimos años, afrontaron pérdida del poder adquisitivo, reducción de puestos de trabajo y menor disponibilidad de herramientas de financiamiento para desarrollar sus investigaciones.

Entre ellos se encuentra Jonathan Flores, becario postdoctoral del CENPAT-CONICET, cuya beca finalizó mientras todavía espera los resultados del concurso al que se presentó para continuar su carrera científica. La situación no solo representa para él una incertidumbre laboral, sino también la interrupción de una investigación que lleva años de desarrollo.

Una alerta que trascendió las fronteras

Flores explicó que la preocupación por el presente y el futuro de la ciencia argentina ya no se limita a los propios investigadores del país. Una nota presentada ante la Presidencia del CONICET y la Jefatura de Gabinete reunió la firma de más de 2.500 investigadores de distintos países y de más de una veintena de premios Nobel, quienes expresaron su preocupación por el desfinanciamiento de la ciencia y la tecnología en Argentina.

A esto se sumó recientemente la publicación de un artículo en la revista Science, una de las principales publicaciones científicas a nivel mundial, que reflejó la situación que atraviesan los investigadores argentinos y, particularmente, quienes quedaron sin continuidad laboral al finalizar sus becas.

“Pone sobre la mesa las políticas de desfinanciamiento que se vienen viviendo con este gobierno desde hace tres años, el deterioro a nivel laboral, nuestra pérdida del poder adquisitivo de más de un 40% y los puestos de trabajo que se fueron perdiendo durante estos años en ciencia y tecnología”, explicó Flores.

El investigador remarcó que el problema no se limita al CONICET, sino que alcanza a distintos organismos públicos y también al financiamiento destinado directamente al desarrollo de investigaciones.

Sin respuestas y con la beca finalizada

En el caso de los becarios postdoctorales, la incertidumbre se profundizó luego de que finalizaran sus becas sin que se conocieran los resultados de los concursos que determinarán quiénes podrán continuar.

“Por parte de CONICET no hubo ninguna respuesta durante todo este tiempo. De hecho, las notas que hemos enviado en su momento no fueron respondidas”, señaló Flores.

El pasado 10 de agosto se realizó una audiencia pública en el Congreso de la Nación vinculada a un proyecto de ley que propone garantizar la continuidad de las becas y establecer una prórroga hasta que se conozcan los resultados de los concursos.

La iniciativa también contempla otros reclamos del sector, entre ellos los ingresos a la Carrera del Investigador Científico del CONICET que permanecen pendientes.

Según explicó Flores, existen más de mil personas que concursaron en 2022 y 2023 para ingresar a la carrera del investigador, fueron evaluadas y seleccionadas, pero todavía esperan que sus cargos sean efectivizados.

“Nuestro trabajo es investigar”

El investigador sostuvo que muchas veces se habla de las becas como si fueran una ayuda económica, cuando en realidad implican una dedicación laboral completa.

“Tanto el doctorado como el postdoctorado, si bien hablamos de becas, es un trabajo. Nuestro trabajo es investigar. Son prácticamente 40 horas semanales a las que le dedicamos, como cualquier otro trabajo en una empresa privada”, explicó.

Ante la falta de continuidad, muchos investigadores se ven obligados a buscar otras alternativas laborales, incluso por fuera de la ciencia.

“Muchos buscaremos trabajo en otra área que no sea la investigación, ya sea docencia o cualquier área que no tenga nada que ver”, sostuvo.

El riesgo, según advirtió, es que esas investigaciones queden paralizadas y que, con el paso del tiempo, directamente se abandonen.

“Va a haber gente que se va a dedicar a otra cosa, va a haber gente que quizá encuentre la posibilidad de continuar haciendo investigación, pero en otro país”, señaló.

Una investigación sobre las profundidades del mar

En el caso particular de Flores, la interrupción laboral impacta directamente sobre una investigación que busca ampliar el conocimiento sobre la biodiversidad de las aguas profundas de Argentina.

El investigador trabaja específicamente con erizos de mar y analiza muestras obtenidas durante campañas realizadas en 2013 y también durante el año pasado.

“Yo estaba hoy analizando muestras. Estudio erizos de mar de aguas profundas. Estaba estudiando muestras que habíamos recolectado tanto en las campañas del 2013 como en las campañas del año pasado”, contó.

Se trata de material que requiere un extenso proceso de análisis para identificar especies y comprender las características de los ecosistemas de aguas profundas.

“Hay una gran cantidad de material que lleva su tiempo estudiarlo, procesarlo y continuar con el trabajo, ya sea de identificar especies, de conocer más sobre la biodiversidad de aguas profundas”, explicó.

Ahora, ese trabajo quedó en suspenso.

“Queda en un stand-by. Durante este tiempo, en algunos tiempos libres, puedo continuar haciendo algo de a poco, dedicándole obviamente menos tiempo del que se merece, y el tiempo dirá hasta cuándo podré sostener eso”, expresó.

Conocer lo que existe en las profundidades

La investigación forma parte de un objetivo científico mucho más amplio: conocer qué especies habitan las aguas profundas del mar argentino y cómo funcionan esos ecosistemas.

“El objetivo es conocer la biodiversidad de invertebrados, en particular de aguas profundas de acá de Argentina”, explicó Flores.

El mar profundo continúa siendo uno de los ambientes menos conocidos a nivel mundial y Argentina no es una excepción. Las campañas científicas permitieron acceder a zonas prácticamente inexploradas y obtener muestras que hoy constituyen una fuente fundamental para generar conocimiento.

“La pregunta más básica es qué especies hay en el fondo del mar a esas profundidades, cómo se relacionan entre ellas y cuáles son las características ecológicas de los ecosistemas. Hay muchas preguntas por responder”, destacó.

El temor a que el conocimiento quede en el camino

Para Flores, la consecuencia más preocupante del actual escenario no es solamente la pérdida de puestos de trabajo, sino el riesgo de que años de conocimiento y líneas de investigación se pierdan definitivamente.

“En mi caso particular, lo que yo venía trabajando en mi línea de investigación desde el doctorado y el postdoctorado va a quedar ahí, en stand-by. El tiempo dirá si podré volver a retomarlo o no”, sostuvo.

La demora en los concursos y la posterior efectivización de los cargos podría extender todavía más los plazos.

“Hasta que den los resultados, y luego cuando publiquen esos resultados, hasta que efectivicen el cargo a las personas seleccionadas, pueden pasar dos o tres años más”, advirtió.

Por eso, el reclamo de los investigadores no se limita a una cuestión salarial o laboral. También apunta a las consecuencias que el desfinanciamiento puede tener sobre la generación de conocimiento y, a largo plazo, sobre el desarrollo del país.

“Muy probablemente se pierdan muchas” líneas de investigación, resumió Flores.