La crisis que atraviesa River se agudizó con una dura noticia de índole médica que se confirmó este viernes, tras los estudios posteriores a la derrota con Argentinos Juniors: Juan Carlos Portillo, que duró menos de dos minutos en cancha y salió entre lágrimas, sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha.
El defensor de 25 años entró a los 30 minutos del complemento luego de que Aníbal Moreno pidiera el cambio por una molestia en su tobillo. El ex-Talleres, que sumó tiempo de juego por primera vez en 2026, fue a trabar a un minuto y medio de su ingreso pero pisó mal, la rodilla derecha se le dobló hacia adentro y quedó tendido en el piso.
Rápidamente, se tomó el rostro y rompió en llanto, anticipando la novedad que trascendió el día después luego de pasar por la clínica: una lesión de gravedad, a caso una de las más temida por los futbolistas, ya que le demandará entre siete y ocho meses de recuperación para volver a las canchas.
Las imágenes fueron elocuentes y generaron un clima de tensión en La Paternal. Es que los médicos entraron al terreno de juego, se lo llevaron en camilla y todos sus compañeros desde el banco de suplentes se acercaron a consolarlo. Como el elenco de Marcelo Gallardo, que fue expulsado en el primer tiempo por aplaudir irónicamente a Andrés Merlos, se quedó sin cambios, su equipo quedó con diez jugadores.
La baja de Portillo supone un dolor de cabeza más para Gallardo en un contexto adverso, donde además ya tiene en la sala de emergencias a Maximiliano Meza, Germán Pezzella, Franco Armani, Ezequiel Centurión y Sebastián Driussi.
Ahora, la cuestión que debe definir el cuerpo técnico de River -junto a la dirigencia- es si hacen el pedido a AFA para habilitar un cupo extraordinario para incorporar un refuerzo. Como se trata de una lesión de gravedad, el reglamento permite sumar una cara nueva en un plazo de 10 días desde que se aprueba la solicitud.