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Murió Taty Almeida, histórica referente de Madres de Plaza de Mayo

Lydia Estela Mercedes Miy Uranga, más conocida como Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y una de las principales referentes de la lucha por los derechos humanos en Argentina, falleció a los 95 años.

Su historia quedó marcada para siempre el 17 de junio de 1975, cuando su hijo Alejandro Almeida fue secuestrado y desaparecido. Desde entonces inició una búsqueda que se extendió durante más de cinco décadas y que la convirtió en una de las voces más firmes en el reclamo de Memoria, Verdad y Justicia.

Nacida el 28 de junio de 1930, Taty provenía de una familia vinculada a las Fuerzas Armadas. Sin embargo, la desaparición de su hijo transformó profundamente su vida y sus convicciones. Alejandro estudiaba medicina, trabajaba en el Instituto Geográfico Militar y militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT-ERP) cuando fue secuestrado.

Tras recorrer despachos militares y buscar respuestas en distintos ámbitos sin obtener información sobre el paradero de su hijo, Almeida se incorporó a Madres de Plaza de Mayo, donde encontró contención y convirtió su dolor en una lucha colectiva por los derechos humanos.

A lo largo de los años participó activamente en denuncias ante organismos nacionales e internacionales, acompañó procesos judiciales contra responsables del terrorismo de Estado y se convirtió en una referente indiscutida de la defensa de los derechos humanos.

Dentro de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora ocupó un rol central y mantuvo una intensa actividad pública hasta sus últimos años. Fue una de las impulsoras de las movilizaciones por la memoria de las víctimas de la última dictadura y una permanente defensora de las políticas de derechos humanos.

En abril de este año había recibido el título de Doctora Honoris Causa por parte de la Universidad de Buenos Aires (UBA), reconocimiento a una trayectoria dedicada a la búsqueda de justicia y a la construcción de memoria colectiva.

Taty Almeida será recordada como una de las figuras más emblemáticas del movimiento de derechos humanos en Argentina, símbolo de una lucha que atravesó generaciones y que mantuvo vigente hasta el final de su vida.