El gobierno salió a frenar una asamblea de socios para evitar que Telecom y Telefónica empiecen a funcionar como una sola empresa. Las versiones sobre una mesa mixta que ya opera de conjunto y el rol de Santiago Caputo en una batalla que coincide con la campaña electoral.
Con el tuit que tiene fijado desde el 2 de marzo, Javier Milei quiere demostrar que es capaz de hacerle daño a Clarín, el holding que todo lo devora a su paso. El presidente dice que el emporio construido en torno al diario es “la gran estafa argentina” y advierte que no va a descansar hasta frenar la operación con la que Telecom se quedó con Telefónica sin reparar en las leyes del Estado argentino. Pero la organización que conduce Héctor Magnetto ya vio pasar a varios presidentes que le declararon la guerra y no pudieron sostenerla. Como los chinos del ICBC, uno de los bancos que financió la compra de Telefónica, Clarín piensa que el tiempo le juega a favor.
Mientras el gobierno de extrema derecha se exhibe en estado de desesperación en busca del auxilio del Fondo y de un paquete de nueva deuda, el gigante de las telco que apuesta a quedarse con el 61% del mercado de telefonía móvil regula su capacidad de daño en función de su objetivo para este ciclo de gobierno. La resolución oficial que difundió el gobierno la semana pasada dice que Telecom no puede integrarse a Telefónica hasta que no se expida la autoridad de aplicación, una ventana de tiempo que se extiende por 180 días. Vienen seis largos meses de una batalla crucial, en paralelo a la campaña electoral en la cual Milei apuesta a consolidar su poder.
El presidente, que necesita llegar con aire a las elecciones, dejó en evidencia su fragilidad el 1 de marzo, cuando anunció ante el Congreso un acuerdo con el FMI que todavía no está cerrado. Para Clarín, la carrera es de más largo aliento: ya tomó posesión de las acciones de Telefónica y lo hizo con un desembolso de capital propio muy menor, una cifra que en el mercado ubican entre 75 y 100 millones de dólares. El resto lo pusieron los bancos que, según informó Clarín, financiaron la operación: ICBC, BBVA, Deutsche Bank y Santander. Ese punto de partida es el que le permite al multimedios conformarse con llegar indemne al punto en el cual el gobierno puede fortalecerse o debilitarse.
El desgaste lo sufre Milei y Clarín puede contribuir a golpearlo casi sin darse cuenta, como hizo cuando dejó correr en Youtube la trastienda de la entrevista que Milei le dio a Jonathan Viale en la Casa Rosada, asistido por Santiago Caputo. El asesor estrella controla a traves de sus funcionarios las dos áreas del gobierno para la pelea: el Enacom y la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia.
Sobre Caputo, hay versiones encontradas. En el oficialismo, sus leales dicen que el consultor sin cargo apoya la campaña de Milei contra Clarín sólo como medio de negociar un paz conveniente para todos. En la industria, en cambio, dicen que Caputo es el jefe de la estrategia y está convencido de ir a fondo contra el holding. No son posturas irreconciliables.
Aunque los españoles de Telefónica ya cobraron lo suyo y en la Casa Rosada admiten que «la operación es imparable», el fin de semana largo volvió a quedar evidenciado que la disputa en Argentina está abierta. Después de que la secretaría de Comercio intimó a Telecom a que se “abstenga” de fusionarse con Telefónica hasta tanto no se resuelva la investigación por monopolio, Clarín se declaró en regla y aseguró la total independencia del directorio y del management de las dos empresas. En la carta que le envió a la Comisión de Valores, la apoderada de Telecom Alejandra Cerdán afirmó que las empresas “están operando como sociedades y negocios independientes”. Lo mismo dijo, en una comunicación calcada, la apoderada de Cablevisión Samantha Olivieri.
Sin embargo, la información que circulaba entre el gobierno y la industria antes del feriado del 24 de marzo indicaba que Clarín decía una cosa y hacía otra. El martes 25 a las 11 de la mañana estaba prevista una Asamblea de Socios que, a ojos de los funcionarios de Milei, marcaba el debut del oligopolio privado más grande de la historia.
No solo eso. En las esferas del gobierno que siguen el tema, dicen que los soldados de Magnetto ya desembarcaron y pusieron en marcha mesas de trabajo mixtas entre directivos de las dos compañías y ya funcionan bajo un único mando para fijar precios y decidir políticas. Por eso, el gobierno decidió suspender la asamblea en la que se le debía aceptar la renuncia al CEO de Telefónica Argentina, Marcelo Tarajdian.
Todo forma parte de una esgrima en la cual Milei se muestra enfrentado a Clarín y Magnetto se alinea con el discurso oficial, como sucedió durante la feroz represión del 12 marzo en las inmediaciones del Congreso. Cerca del presidente lo reconocen: «Clarin jugó bien» para bancar el operativo criminal que casi le cuesta la vida a Pablo Grillo. Pero por ahora dicen que no alcanza. «Milei es que más enojado está. Muchos de sus funcionarios prefirian no ir al choque», afirma un miembro del gabinete.
El topo que venía a destruir el Estado desde adentro se encuentra en una posición ambigua: tiene la posibilidad de condicionar al Grupo pero parece haber ingresado en un espiral de inestabilidad sin fecha cierta de vencimiento. Mientras el Banco Central quema reservas en forma temeraria y la imagen del presidente vuelve a caer, tal como lo muestra el último índice de confianza de la Universidad Di Tella.
Por ahora Clarín se muestra alineado con el discurso de la extrema derecha. No solo en los contenidos principales del gigante de las telco: también en gestos como el de José Aranda, el directivo de Clarín que aplaudió eufórico el discurso de Milei contra los “zurdos” en Expoagro. Los laderos del presidente saben que con eso no alcanza.
Milei tiene al Enacom y la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia dedicados a seguir el tema, pero los vasos comunicantes entre un campamento y otro existen desde siempre. El titular del Enacom Juan Martin Ozores sigue las instrucciones de la Casa Rosada pero reporta a un funcionario que tiene llegada al Grupo: el secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología, Dario Genua, que viene del organismo que reemplazó al Comfer y fue director de Telecom en representación del Estado durante el gobierno de Macri (2015-2018). Conoce de memoria al director de Asuntos Regulatorios de Telecom Hernan Verdaguer y al Ceo de la empresa Roberto Nobile. Genua y Ozores responden a Santiago Caputo.
En la Casa Rosada dicen que el Enacom tiene 90 dias y está decidido a actuar para obligar a Clarín a desprenderse de parte del espectro que excede los limites legales para la provisión de servicios de 4G. Enacom puede obligar a Telecom a devolver espectro radioeléctrico, ya que queda excedido para la provisión de servicios de 4G. Además, Defensa de la Competencia puede obligar a Telecom a dejar de desarrollar en infraestructura y anular la operación en las provincias o ciudades donde el gigante Telecom-Telefonica se convierta en un actor monopolico.
En la pulseada también juegan los actores que quedan por fuera del oligopolio, Telecentro de Alberto Pierri, que presentó una denuncia contra la operación y Carlos Slim, el magnate mexicano que es dueño de Claro, la única competidora que le quedaría a la fusión de empresas en el mercado de la telefonía móvil. Sobre Slim también hay versiones contradictorias. El multimillonario estuvo en enero pasado en la gala en homenaje a Milei que organizó la comunidad latina en Washington y siempre estuvo interesado en quedarse con los activos de Telefónica. Pero Slim tiene vínculo con un actor esencial de la trama, el financista mexicano David Martinez, dueño de Fintech y socio de Clarín en el paquete de Telecom: a él le pertenecen el 40% de las acciones de la telco. Magnetto le debe mucho a Martinez. En España, dicen que el sábado anterior a que se conociera la operación viajó de urgencia a Madrid para reunirse con los directivos de Telefónica y les garantizo que Telecom estaba en condiciones de poner los 1245 millones de dólares el lunes siguiente. Fue lo que pasó, aunque Clarin solo aportó una ínfima parte del desembolso. Si Slim avanza finalmente con una denuncia internacional será porque los encantos de Martinez encontraron un límite en el interés del dueño de Claro por cumplir una de sus historicas amenazas y salir a pelear por el mercado. Si no, Clarín volverá a verse beneficiado.
Fuente el Destape