Los incendios forestales vuelven a golpear con fuerza a la Patagonia, especialmente en Chubut y Río Negro, donde distintas localidades permanecen afectadas por focos activos que ya consumieron miles de hectáreas de bosques y viviendas, además de provocar evacuaciones.
Según informaron autoridades provinciales, varios de los incendios registrados en zonas como Puerto Patriada y El Hoyo fueron provocados de manera intencional. El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, aseguró que los responsables serán identificados y llevados ante la Justicia.
Especialistas advierten que, más allá del origen de los focos, la crisis climática cumple un rol determinante. Las altas temperaturas, la sequía prolongada, los fuertes vientos y la baja humedad generan condiciones extremas que facilitan la rápida propagación del fuego. A esto se suma la presencia de plantaciones de pinos exóticos, una especie altamente inflamable que agrava el escenario.
Organizaciones ambientales alertan también sobre la falta de políticas de prevención y el recorte de recursos. De acuerdo a datos de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), durante 2024 el Gobierno nacional ejecutó apenas una parte del presupuesto destinado al Servicio Nacional de Manejo del Fuego, situación que se profundizaría en 2026 con nuevas reducciones. Estas decisiones, señalan, afectan la capacidad de respuesta y el trabajo de los brigadistas.
Desde el ámbito político, el diputado Máximo Kirchner cuestionó los intentos de responsabilizar a la legislación ambiental y defendió la Ley de Manejo del Fuego, al tiempo que reclamó una mirada integral basada en la prevención y el ordenamiento territorial.
Mientras continúan las tareas para controlar los focos, vecinos y brigadistas enfrentan jornadas críticas en lo que ya es considerada una de las peores tragedias ambientales de los últimos años en la región.