En medio de los graves incendios forestales que afectan amplias zonas de la Cordillera patagónica y mantienen en vilo a miles de pobladores, el presidente Javier Milei continúa con su gira en Mar del Plata, donde combina apariciones políticas con actividades recreativas y espectáculos teatrales.
Mientras brigadistas, voluntarios y comunidades enteras enfrentan el avance del fuego —que ya consumió decenas de miles de hectáreas y pone en riesgo viviendas, bienes materiales y vidas humanas—, el mandatario se muestra activo en eventos públicos y participa de encuentros ideológicos como la quinta edición de La Derecha Fest.
Durante la tarde del martes, Milei visitó una planta de helados y por la noche tiene previsto asistir a un teatro para presenciar el show de su expareja, la imitadora Fátima Florez, e incluso sumarse al escenario para cantar junto a ella, antes de dirigirse al evento político organizado por Agustín Laje.
La agenda presidencial contrasta fuertemente con la situación que atraviesa la Patagonia, donde los incendios forestales avanzan sin tregua y generan reclamos por una mayor presencia del Estado nacional y recursos suficientes para combatir la emergencia ambiental.
En paralelo, la visita de Milei a Mar del Plata se produce en el marco de una de las peores temporadas turísticas de los últimos años. Prestadores locales advierten una fuerte caída del consumo, estadías cada vez más cortas y un marcado deterioro de la actividad económica, escenario que también genera malestar por la falta de anuncios concretos de asistencia al sector.
A este clima de descontento se sumaron las protestas de jubilados, que volvieron a manifestarse en distintos puntos de la ciudad para reclamar por el deterioro de sus ingresos y condiciones de vida, coincidiendo con los movimientos del Presidente y su comitiva.
Mientras tanto, desde la Cordillera continúan llegando imágenes de incendios fuera de control, evacuaciones preventivas y un impacto ambiental que, según especialistas, tendrá consecuencias a largo plazo. En ese contexto, la agenda presidencial centrada en actos políticos y presentaciones artísticas vuelve a quedar bajo cuestionamiento.