River remó este miércoles una noche adversa en el Monumental, justo antes del Superclásico del domingo ante un Boca que viene angelado. Urgido de un triunfo que lo posicionara en el Grupo H tras el empate en el debut, hizo agua en el juego bajo la lluvia, encendió alarmas por las lesiones de Fausto Vera y Juanfer Quintero, fue profusamente silbado en el entretiempo y logró el triunfo de contra en el segundo gracias a la conducción de Kendry Páez y la definición de Sebastián Driussi. Ahora, el Millonario quedó primero y respira, aunque sabe que debe mejorar mucho y en tiempo récord.