Esteban Chalá, integrante y referente del CEPA de Puerto Madryn, describió en diálogo con Gustavo Huentelaf, perdiosta de FM Patagonia, el escenario que enfrenta el equipo argentino de búsqueda y rescate en la zona devastada por el terremoto. Contó cómo trabajan hasta 14 horas diarias entre edificios colapsados, las dificultades de encontrar sobrevivientes y el enorme apoyo de la población local.
El jefe del equipo del Centro de Entrenamiento Patagónico de Asistencia (CEPA), con base en Puerto Madryn, brindó un estremecedor testimonio sobre la misión humanitaria que desarrolla junto a rescatistas argentinos en la ciudad venezolana de La Guaira, una de las más afectadas por el terremoto que dejó miles de víctimas.
Según explicó, el panorama es «verdaderamente devastador». «La ciudad está destruida. Lo que quedó en pie está completamente rajado y deberá demolerse. Hay miles de muertos y miles de heridos», describió.
El grupo argentino tiene asignada la búsqueda en un enorme edificio de 14 pisos con 16 departamentos por planta y una extensa galería comercial en la planta baja. El inmueble colapsó en un día feriado, cuando numerosas familias se encontraban reunidas en sus hogares y también funcionaban un mercado y un salón de fiestas infantiles.
«Es uno de los edificios con mayor cantidad de víctimas. Seguimos buscando con cámaras, sensores y todos los equipos disponibles para detectar si aún queda alguna posibilidad de encontrar personas con vida», explicó.
Un trabajo que no se detiene
La delegación está integrada por 64 personas entre rescatistas, médicos, enfermeros, psicólogos, ingenieros y especialistas en estructuras colapsadas.
Cada vez que localizan una víctima, parte del equipo se dedica exclusivamente a recuperar el cuerpo para entregarlo a las autoridades y posteriormente a sus familiares.
«Convivimos todos los días con las familias que esperan noticias alrededor del edificio. Ellos mismos nos indican en qué departamento estaba cada persona y esa información resulta fundamental para orientar las tareas», señaló.
El operativo fue organizado mediante cuadrículas de búsqueda, priorizando los sectores donde se estima que había mayor concentración de personas al momento del derrumbe.
Sin sobrevivientes en el edificio
Hasta el momento, el equipo no logró encontrar personas con vida en la estructura donde trabaja.
«Lamentablemente todos los hallazgos han sido de personas fallecidas. El edificio sufrió un colapso estructural total y quedaron muy pocos espacios vitales. Además, hay una enorme cantidad de tierra, polvo y escombros que dificultan cualquier posibilidad de supervivencia», lamentó.
A pesar del paso de los días, las tareas continúan porque la decisión de finalizar la búsqueda depende exclusivamente de las autoridades del país afectado, aunque los protocolos internacionales contemplan el retiro progresivo de los equipos extranjeros después de la primera semana.
Réplicas permanentes y jornadas de 14 horas
Los rescatistas trabajan alrededor de 14 horas diarias y deben hacerlo soportando continuas réplicas sísmicas.
«Todos los días seguimos teniendo movimientos. Incluso ayer hubo uno de magnitud 5. Eso obliga permanentemente a detener las tareas, evaluar la seguridad y volver a ingresar cuando las condiciones lo permiten», explicó.
Además de las dificultades propias del rescate, la infraestructura de la ciudad continúa gravemente afectada, con serios problemas de agua potable, energía eléctrica y comunicaciones.
El reconocimiento al pueblo venezolano
Uno de los aspectos que más destacó fue la solidaridad de la población local.
«La gente pasa constantemente acercándonos agua, comida y todo tipo de insumos. Muchos de ellos también perdieron familiares, pero igualmente siguen ayudando a los rescatistas. Es una muestra de resiliencia impresionante», afirmó.
Una de las peores catástrofes que le tocó enfrentar
Por su experiencia en distintos desastres internacionales, Esteban aseguró que este terremoto se encuentra entre los más graves en los que participó.
«Es comparable con tragedias como las de Turquía. La magnitud del desastre es enorme y La Guaira quedó prácticamente destruida», sostuvo.
Finalmente, destacó el crecimiento del CEPA, institución nacida hace casi 24 años en Puerto Madryn y que hoy participa en misiones internacionales de asistencia humanitaria.
«Esperamos que los vecinos de Puerto Madryn se sientan orgullosos de ver que una organización nacida en nuestra ciudad hoy puede ayudar al mundo en este tipo de tragedias», concluyó.