El referente de la Biblioteca Popular San Martín, Daniel Márquez, expresó su preocupación por el anteproyecto del Gobierno nacional que busca eliminar la Ley del Libro. Advirtió que la medida pondría en desventaja a las librerías independientes, encarecería el acceso a los libros en el interior del país y afectaría el funcionamiento de las bibliotecas populares.
Alertan por el impacto de la desregulación del mercado editorial
El anteproyecto presentado por el Gobierno nacional para derogar la Ley 25.542, conocida como Ley del Libro, generó preocupación entre bibliotecas populares, librerías independientes y distintos actores del ámbito cultural. La normativa vigente establece un precio uniforme para la venta de libros en todo el país, con el objetivo de garantizar condiciones equitativas de comercialización y facilitar el acceso a la lectura.
En ese marco, Daniel Márquez, referente de la Biblioteca Popular San Martín, cuestionó la iniciativa y aseguró que la eliminación de la ley dejaría al sector librado exclusivamente a la lógica del mercado.
«Todas las editoriales y librerías venden los libros al mismo precio para que esta actividad no esté regulada por la lógica de mercado, porque estamos hablando de cultura», explicó.
Según indicó, la legislación actual permite que las librerías pequeñas puedan competir con las grandes cadenas, evitando prácticas comerciales que podrían terminar desplazándolas.
«La modificación permitiría que las grandes cadenas hagan descuentos muy importantes que una librería pequeña no puede sostener. Eso terminaría provocando el cierre de muchos comercios y una concentración de la oferta que nunca resulta beneficiosa», sostuvo.
Preocupación por el acceso a la lectura
Márquez consideró que el proyecto forma parte de una serie de medidas que reflejan un menor acompañamiento del Estado nacional hacia las políticas culturales.
«Desde el comienzo de esta gestión vemos una despreocupación por la cultura. Ya había ocurrido con el intento de avanzar sobre la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP) y ahora esta medida nos afecta indirectamente porque modifica todo el ecosistema del libro», afirmó.
Además recordó que las bibliotecas populares acceden actualmente al programa Libro % de CONABIP, mediante el cual pueden comprar ejemplares con un descuento del 50%. A su entender, si se desregula el mercado, ese beneficio perdería eficacia frente a las nuevas condiciones comerciales.
«Las bibliotecas populares funcionamos, en gran parte, a pulmón. También venimos teniendo dificultades con los fondos nacionales para gastos corrientes. Si además cambia el sistema de comercialización de los libros, la preocupación es aún mayor», señaló.
«El interior será uno de los más perjudicados»
El referente de la Biblioteca Popular San Martín advirtió que provincias alejadas de los grandes centros urbanos sentirán con mayor fuerza las consecuencias.
Explicó que, si desaparecen las librerías de cercanía, muchas personas deberán recurrir exclusivamente a las compras por internet, afrontando mayores costos de envío.
«Nosotros estamos muy lejos de Buenos Aires. Si desaparecen las librerías locales, automáticamente aumentará el costo de acceder a un libro por los gastos de envío», explicó.
También remarcó que las librerías cumplen un rol cultural que trasciende la venta.
«La librería no es solamente un lugar donde uno compra un libro. Existe una relación entre el librero y el lector: conoce sus gustos, recomienda títulos y genera un vínculo que también forma parte de la promoción de la lectura. Ese ecosistema se perdería», expresó.
Convocan a visibilizar el reclamo
Frente al avance del anteproyecto, Márquez informó que para el próximo 6 de agosto están previstas manifestaciones a nivel nacional para rechazar la iniciativa y pidió darle difusión al tema.
«Muchas personas desconocen todas las leyes que se buscan modificar porque se presentan grandes paquetes de desregulación. Por eso es importante visibilizar qué implica cada cambio y cómo afecta a los usuarios, a los lectores y a las bibliotecas», indicó.
Finalmente, advirtió que, de avanzar la derogación, las consecuencias podrían hacerse visibles con el tiempo.
«Habrá menos librerías, más concentración en pocas cadenas, más ventas online y mayores dificultades para acceder a los libros. Esperamos que no se llegue a ese punto, pero creemos que ese será el escenario si la ley deja de existir», concluyó.