La feria del usado se convirtió en una propuesta que la Asociación Vecinal del barrio Don Bosco sostiene una vez al mes a partir del pedido de los propios vecinos. El objetivo es generar un espacio gratuito donde puedan vender distintos productos y obtener un ingreso extra frente a la difícil situación económica.
La nueva edición tendrá lugar este domingo, de 9 a 17 horas, en el Gimnasio Municipal Nº 2. La convocatoria no está limitada a los vecinos del Don Bosco, sino que está abierta a toda la comunidad.
Un espacio gratuito para toda la comunidad
Teresa Canario explicó que la iniciativa surgió a partir de la necesidad planteada por los vecinos y que la vecinal gestiona el espacio municipal para poder ofrecerlo sin costo.
“Hay mucha necesidad y, al ser gratuito, hay muchísima demanda”, señaló la presidenta de la Asociación Vecinal, quien además contó que en cada edición se observa una importante concurrencia desde las primeras horas de la mañana.
La feria se realiza el segundo domingo de cada mes, aprovechando además las fechas cercanas al cobro, cuando existe mayor movimiento y posibilidades de venta.
En los puestos se pueden encontrar ropa, productos de limpieza, artesanías, alimentos y diferentes artículos usados. Quienes comercialicen tortas fritas u otros productos para acompañar el mate deben llevar su propia mesa, mientras que para el resto de los vendedores también se permite utilizar mantas u otros elementos propios.
Desde la vecinal también se brinda agua caliente para que los feriantes puedan tomar algo durante la jornada, especialmente teniendo en cuenta las bajas temperaturas.
Una respuesta ante la situación económica
Canario remarcó que el objetivo principal es brindar una herramienta a las familias que necesitan generar algún ingreso.
“Es darle una herramienta al vecino para que pueda afrontar la situación que estamos viviendo”, explicó.
La dirigente barrial destacó además que la propuesta trascendió los límites del Don Bosco y que participan vecinos de distintos sectores de la ciudad.
“Nosotros lo organizamos con el fin de ayudar al vecino, no es solamente para nuestro barrio, sino para toda la comunidad”, sostuvo.
Las necesidades del barrio Don Bosco
Durante el contacto, Canario también repasó la situación del barrio, al que definió como un sector histórico de la ciudad y al que conoce desde su infancia.
“Yo nací en este barrio, me crié y tengo mis hijos criados también en este barrio”, contó, al tiempo que reconoció que asumir la conducción de la vecinal le permitió conocer en profundidad distintas problemáticas que antes observaba desde otra perspectiva.
Uno de los principales objetivos actuales es avanzar con el adoquinado de las calles que todavía permanecen sin pavimentar. Según explicó, son nueve las calles que restan para completar el adoquinado, una obra que los vecinos consideran prioritaria.
En ese sentido, la vecinal acompaña especialmente a los adultos mayores y a las familias que deben cumplir con los requisitos necesarios para poder incorporarse al sistema de obra.
También aparece entre las demandas la instalación de iluminación LED, considerada una herramienta importante para mejorar la seguridad.
Iluminación, poda y seguridad
La presidenta de la vecinal explicó que la problemática de la seguridad también forma parte de las conversaciones permanentes con los vecinos y las autoridades.
La iluminación aparece como uno de los puntos centrales, aunque también se trabaja sobre la poda de árboles cuyas copas pueden obstruir el alumbrado público.
Canario señaló que existen sectores donde se producen reuniones de jóvenes durante la noche y que los vecinos han transmitido situaciones vinculadas con robos y otros hechos de inseguridad.
Ante esta situación, la vecinal mantiene contacto permanente con las autoridades a través de un grupo de WhatsApp en el que participan referentes de distintos organismos de seguridad.
“Los vecinos se comunican ante cualquier situación que sucede o que puedan ver, y tenemos inmediatamente respuesta del comisario de la Segunda, de Monitoreo o de las diferentes instituciones de seguridad que están en ese grupo”, explicó.
El desafío de recuperar la participación vecinal
Más allá de las obras y necesidades concretas, Canario puso el acento en la importancia de que los vecinos se involucren en la vida comunitaria.
“Hay que dejar de lado la queja permanente y ser protagonista, participar y buscar el cambio”, fue uno de los conceptos centrales planteados durante la entrevista.
La Asociación Vecinal también impulsó actividades sociales para generar espacios de encuentro. Incluso, según contó Canario, integrantes de la comisión aportaron dinero de su propio bolsillo para contar con sonido y poder organizar propuestas destinadas a reunir a los vecinos.
Entre las iniciativas aparecen encuentros con bandas, folklore y peñas dominicales, actividades que lograron convocar no solamente a vecinos del Don Bosco sino también de sectores aledaños.
Para Canario, ese es uno de los grandes desafíos de la gestión: lograr que los vecinos se involucren, participen y sean parte de las soluciones y los proyectos que buscan mejorar el barrio.