En una entrevista realizada por Gustavo Huentelaf, periodista de FM Patagonia 105.5, Abril explicó que considera necesario avanzar con la obligatoriedad porque la universalización actualmente vigente garantiza la disponibilidad de las salas, pero no establece la obligación de asistir.
“La universalización no obliga”
“La universalización significa que el Estado garantiza, pero no obliga ni a los padres ni al Estado”, señaló Abril al explicar uno de los principales puntos de su proyecto.
Según detalló, existen casos de salas que comenzaron el año con 17 niños y niñas de tres años y actualmente cuentan con 11, mientras que otros seis dejaron de asistir sin que exista un registro sobre su situación. “Al no ser obligatorio, los padres pueden decidir no mandarlo”, sostuvo.
Para la legisladora, establecer la obligatoriedad permitiría garantizar una mayor continuidad educativa y también fortalecer el seguimiento de los niños y niñas desde edades tempranas.
Una herramienta para detectar situaciones de vulnerabilidad
Abril destacó que, además del aspecto pedagógico, la escolarización desde los tres años puede permitir detectar distintas situaciones que atraviesan los niños.
“Se detectan casos de vulnerabilidad, casos de violencia y, al estar institucionalizados los niños en el ámbito educativo, pueden tener un seguimiento y un acompañamiento incluso de otros organismos estatales”, explicó.
También mencionó la posibilidad de detectar tempranamente determinadas neurodivergencias o factores vinculados al desarrollo, permitiendo que docentes y otros profesionales puedan acompañar esas situaciones con mayor anticipación.
“Hay una oportunidad para avanzar”
La diputada también cuestionó los argumentos planteados desde el oficialismo para no avanzar con el tratamiento del proyecto. Según relató, uno de ellos es que la sala de 3 ya se encuentra universalizada.
Abril sostuvo que, si actualmente existen los recursos y la infraestructura para garantizar las salas, establecer la obligatoriedad permitiría que la política quede respaldada por ley y no dependa de la decisión de una determinada gestión.
Otro de los argumentos que mencionó fue la baja de la natalidad. Para Abril, esa situación no debería ser un impedimento, sino una oportunidad: “Hay menos niños, entonces hay más recursos y más infraestructura disponibles”.
Reclamo por el tratamiento parlamentario
La legisladora aseguró que continuará insistiendo para que el proyecto sea discutido en comisión y reclamó además la presencia de funcionarios del Ministerio de Educación para debatir políticas educativas.
“Yo no digo que mi proyecto es el mejor, pero discutámoslo y hagamos que sea el mejor proyecto para la provincia”, manifestó.
Abril consideró que la obligatoriedad de la sala de 3 debería ser abordada como una política educativa de fondo y no como una cuestión vinculada a los colores políticos. “No es una cuestión de bandería política, es una cuestión de entender dónde está la necesidad y qué debemos hacer para mejorar la educación de nuestros niños, niñas y adolescentes”, afirmó.
La diputada adelantó que seguirá solicitando que la iniciativa sea incorporada al tratamiento de las comisiones, pese a que hasta el momento no recibió el acompañamiento necesario para avanzar.