Los primeros análisis realizados sobre ejemplares de ballena franca austral apuntan a una infección bacteriana como hipótesis diagnóstica. Víctor Fratto, técnico de campo del Programa de Monitoreo Sanitario, explicó que todavía restan estudios para obtener conclusiones definitivas y remarcó que, hasta el momento, no existen indicios que vinculen las muertes con actividades humanas.
En una entrevista realizada por Gustavo Huentelaf, periodista de FM Patagonia 105.5, Víctor Fratto brindó detalles sobre la investigación que se desarrolla ante la aparición de ballenatos muertos durante la actual temporada.
Fratto explicó que el Programa de Monitoreo Sanitario de Ballena Franca Austral funciona desde hace más de 20 años y permite registrar ejemplares muertos, realizar mediciones, tomar muestras y efectuar necropsias cuando las condiciones lo permiten.
Ante los casos registrados esta temporada, se decidió adelantar el análisis de las muestras. Los resultados preliminares apuntan a una bacteria presente naturalmente en ambientes marinos, asociada a peces, moluscos y otros organismos. En algunos ejemplares puede provocar lesiones en la piel y, en otros, ingresar al organismo, generar septicemia y causar la muerte.
El especialista aclaró que todavía se desconoce por qué se habría producido un brote este año y qué factores podrían hacer especialmente vulnerables a los ballenatos. Entre los aspectos que deberán estudiarse mencionó su estado nutricional y la transferencia de anticuerpos a través del calostro materno.
Además, destacó que hasta el momento no existen indicios que relacionen las muertes con contaminación o actividades humanas en el Golfo Nuevo. Algunas muestras fueron enviadas a Tandil y otras al Instituto Malbrán para continuar con los estudios.
Respecto de las cifras de animales muertos que circulan en redes sociales, Fratto evitó confirmar números debido a que podrían existir ejemplares contabilizados más de una vez. “Tirar un número sería irresponsable desde el punto de vista de la ciencia”, sostuvo.
También señaló que el primer censo de la temporada registró más de 1.300 ballenas y 409 crías, y explicó que las cifras no deben compararse directamente con las del año pasado porque existe una rotación natural de los grupos que llegan a la región.
Finalmente, Fratto pidió a la comunidad no tocar animales marinos muertos o aparentemente afectados. Ante un hallazgo en las playas de Puerto Madryn, recomendó comunicarse con el 103 para permitir la intervención de los equipos especializados.
“Los tiempos de la ciencia no son los tiempos de las redes sociales”, remarcó, al señalar que los estudios continúan y que la información definitiva será comunicada una vez que se completen los análisis.