La acusación se viralizó en redes sociales
El conflicto comenzó cuando la dueña de un local de indumentaria denunció movimientos irregulares en su cuenta bancaria y sospechó de otra mujer a partir de información vinculada con una billetera virtual. Sin pruebas que confirmaran su acusación, publicó el nombre, apellido y fotografía de la vecina en Facebook.
La primera publicación fue compartida unas 350 veces y recibió más de 200 comentarios. Al día siguiente, la comerciante volvió a apuntar contra la mujer con expresiones ofensivas y amenazas de perjudicarla.
La denuncia penal presentada por la comerciante no logró acreditar la supuesta estafa y la investigación terminó archivada. Por ese motivo, la mujer acusada inició una demanda civil por los daños ocasionados a su honor y reputación.
La condena quedó firme
En marzo de 2026, el Juzgado Civil y Comercial N.º 1 de Puerto Madryn condenó a la comerciante a pagar $2.400.000 por daño moral y otros $50.000 por gastos notariales, más los intereses correspondientes. También dispuso que la rectificación permaneciera fijada en Facebook durante 15 días.
La demandante apeló la decisión para solicitar una indemnización mayor y que la rectificación también se publicara en los diarios Jornada y El Chubut. Sin embargo, la Cámara rechazó ambos planteos y confirmó la sentencia.
Los jueces Heraldo Enrique Fiordelisi y Julián Emil Jalil consideraron que la reparación debía mantener una relación razonable con el alcance de las acusaciones originales. Por ese motivo, descartaron extender la rectificación a medios gráficos, ya que los mensajes habían sido difundidos a través de Facebook.
El tribunal también rechazó la obligación de ofrecer disculpas personales y dispuso que las costas de la segunda instancia fueran afrontadas por la demandante, debido a que su apelación no prosperó.