Comunicado de la Asociación Bomberos Voluntarios de Puerto Madryn

VENCER AL OLVIDO

El olvido duele. Pero estamos dispuestos a sanarlo con educación y memoria. Ojalá nos acompañen.

El viernes por la noche un grupo de personas se dispuso a bailar y pasar un buen momento en la Plaza San Martín. Es una saludable práctica del uso del espacio público que se viene viendo en Madryn a partir de la llegada del calor y en ocasión de noches agradables para hacerlo.

Pero esta reunión fue armada en el monumento del bombero alado y los molinos, homenaje a los 25 bomberos voluntarios mártires caídos en cumplimiento del deber en el incendio rural del 21 de enero de 1994, del cual se cumplen, el próximo mes, 30 años.

Banderines, música y baile en un sitial que ha sido concebido y conservado para el recuerdo, el recogimiento, el homenaje.

Personal de la Asociación de Bomberos Voluntarios de Puerto Madryn se acercó hasta el lugar a explicarles a esas personas que no era el lugar adecuado para realizar una reunión social. Y estas entendieron, accediendo a desmontar la decoración, apagar la música y mudar su buen momento a otro lugar.

Así y todo, quedó el sinsabor de que este conjunto de vecinos y vecinas de Madryn no supieran, no conocieran o no entendieran, el porqué de ese bombero alado sosteniendo a un niño desahuciado, esos 25 molinos, o esas placas y flores. Y ahí debemos hacernos cargo como comunidad sobre cómo estamos educando, y educándonos, respecto a nuestra historia y nuestra memoria.

¿A qué le estamos dando valor? ¿Sólo a las discusiones, a la polémica, a la economía? ¿Sólo al entretenimiento y a la banalidad?

Desde la Asociación de Bomberos Voluntarios de Madryn estamos dispuestos a mantener más vivo que nunca el recuerdo de la entrega, empatía, solidaridad y sacrificio que nos legaron nuestros 25 compañeros. Y lo haremos en cada lugar que nos toque: en la Plaza, en el cuartel, en las escuelas, ante los funcionarios, ante la comunidad toda. Y no solo por nuestros 25 camaradas, también por todos los bomberos, por las personas que ejercen algún voluntariado, por los veteranos de Malvinas, por todas esas personas que, muchas veces de manera anónima, han dado algo, y hasta su vida, por legarnos este presente. Que puede no ser el deseado, pero que sólo con memoria, educación, solidaridad y desinteresada entrega, lograremos mejorar.

Depende de todos y todas. Más que de los chicos y chicas que querían pasar un buen rato el viernes en la Plaza, depende de las instituciones y la comunidad. Que podemos vencer al paso del tiempo y la desmemoria contándoles que hace casi 30 años, jóvenes como ellos, a los que, claro, les gustaba divertirse y bailar, llegaron a dar su vida por los demás. Porque, aunque su ausencia nos sigue doliendo, más duele el olvido de su comunidad. No lo permitamos.