La Cámara de Diputados aprobó la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional tras una extensa y tensa sesión que estuvo atravesada por disputas políticas, cuestionamientos por el quórum y acusaciones cruzadas entre oficialismo y oposición. El proyecto obtuvo 135 votos afirmativos, 115 negativos y no registró abstenciones en la votación general.
El oficialismo logró reunir el número necesario para habilitar el debate con el acompañamiento de bloques aliados y legisladores vinculados a gobernadores de distintas provincias. La conformación del quórum fue uno de los puntos más sensibles de la jornada y generó fuertes críticas por parte de Unión por la Patria.
Durante el tratamiento, se eliminó el artículo 44, que modificaba el régimen de licencias médicas y contemplaba la posibilidad de reducir el salario durante períodos de enfermedad. Ese punto fue retirado del texto tras el rechazo expresado por distintos sectores políticos y sociales.
En cambio, se mantuvo el capítulo que crea el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), uno de los ejes más debatidos del proyecto. El oficialismo consiguió sostenerlo en la votación en particular, pese a los cuestionamientos de la oposición, que advirtió que el mecanismo podría afectar recursos del sistema previsional y facilitar despidos.
Cruces en el recinto
La sesión estuvo atravesada por fuertes intercambios. Desde Unión por la Patria denunciaron presiones y cuestionaron el accionar del presidente de la Cámara, Martín Menem, especialmente por la dinámica de la votación y el manejo del debate.
El jefe de bloque de UP, Germán Martínez, aseguró que existieron ofrecimientos para garantizar el quórum y acompañar la ley. En la misma línea, otros legisladores opositores calificaron la reforma como regresiva en materia de derechos laborales.
También se registraron expresiones de alto voltaje político. La diputada Vanesa Siley cuestionó a legisladores que accedieron a sus bancas en listas vinculadas al peronismo y acompañaron la iniciativa. Por su parte, Nicolás Trotta pidió “reflexión” a los diputados que votaron a favor del proyecto.
Desde el oficialismo defendieron la norma como una herramienta de modernización del régimen laboral y sostuvieron que apunta a dinamizar la creación de empleo y reducir la litigiosidad.
Los puntos centrales de la reforma
Entre los aspectos más discutidos se encuentra la modificación en el cálculo de indemnizaciones por despido, estableciendo que se tome como base el sueldo básico y no el mejor salario mensual, lo que excluye conceptos como aguinaldo, premios o adicionales.
La ley también habilita la ampliación de la jornada laboral diaria hasta 12 horas bajo un esquema de “banco de horas”, que permitiría compensar horas extra con descansos en lugar de pago adicional.
Además, se introducen cambios en el derecho a huelga y en la regulación de servicios considerados esenciales, lo que podría limitar medidas de fuerza en determinados sectores.
Con las modificaciones incorporadas, el proyecto deberá regresar al Senado para su revisión definitiva. Allí podrá ratificarse el texto aprobado en Diputados o insistir con la versión anterior.