Volvió de una misión humanitaria en Venezuela: el conmovedor testimonio de una socorrista de Puerto Madryn

La socorrista de Puerto Madryn, Melina Zaira Tali, regresó al país tras participar de una misión humanitaria en Venezuela, donde junto a otros voluntarios argentinos trabajó durante varios días en las tareas de rescate y asistencia luego de los devastadores terremotos que afectaron al país caribeño.

Zaida, integrante del CEPA, viajó junto a Pamela Moore y Esteban Pacheco, conformando la delegación de voluntarios de la ciudad que fue convocada para colaborar en el operativo internacional.

«La verdad que no hay una palabra para describir la experiencia. Es algo muy fuerte para quienes nunca habíamos estado en una zona de terremotos», expresó al recordar los días vividos.

Seis días entre escombros y rescates

El grupo trabajó en la zona de La Guaira, donde les fue asignado un sector específico para intervenir junto a rescatistas locales, bomberos y los reconocidos «Topos» de México.

Las tareas incluyeron la remoción de escombros y la recuperación de víctimas atrapadas bajo las estructuras colapsadas para poder entregarlas a sus familiares.

«Había que estar completamente enfocados en el trabajo. Si uno se pone a pensar que está lejos de su casa, el cuerpo no responde. Había que seguir cada indicación de los expertos, saber cómo mover cada escombro y qué hacer ante una réplica», relató.

Las jornadas se extendían entre 12 y 14 horas diarias, con descansos obligatorios debido a las altas temperaturas del verano venezolano.

Una misión que exige preparación

Zaida explicó que formar parte de un despliegue internacional requiere una importante capacitación previa.

Los voluntarios deben contar con pasaporte vigente, vacunas al día y entrenamiento en primeros auxilios, evacuación, uso de herramientas y actuación en escenarios de terremotos.

«Todos soñamos con poder participar de una misión internacional, pero al mismo tiempo esperamos que nunca nos llamen, porque eso significa que ocurrió una tragedia», reflexionó.

El momento más conmovedor

Uno de los recuerdos que más la marcó fue el encuentro con un hombre que había perdido a gran parte de su familia.

Mientras el equipo trabajaba en el lugar, el hombre acompañaba a los rescatistas llevándoles agua y comida.

Cuando comenzaron a intervenir las máquinas pesadas les dijo: «Hasta acá llegaron ustedes. Gracias por todo lo que hicieron. Ahora me queda esperar que las máquinas puedan recuperar a los que faltan».

«Fue un momento muy fuerte para todos», recordó la voluntaria.

«Nací para hacer esto»

Aunque fue su primera experiencia internacional y su primer operativo en un terremoto, Saida ya había participado en otras emergencias dentro del país, como los incendios forestales en la cordillera.

Actualmente estudia Enfermería y asegura que el servicio forma parte de su vida desde muy chica.

«Mi mamá siempre me decía que nací para hacer esto. Desde cuarto grado andaba con un botiquín de primeros auxilios. Siempre sentí que ayudar a los demás era mi camino», contó emocionada.

El regreso a casa

Tras regresar a Puerto Madryn, la voluntaria reconoció que ahora comienza otra etapa: procesar todo lo vivido junto a su familia.

«Ahora toca descansar, hablar con nuestros seres queridos y contarles lo que vivimos. Ellos también sufren cuando uno se va, aunque nos apoyen con todo el corazón», señaló.

Finalmente, destacó que en el CEPA prefieren trabajar lejos de los reconocimientos públicos.

«No necesitamos aplausos. Siempre tratamos de hacer nuestro trabajo en silencio. Después la gente se entera de lo que hacemos, pero lo importante para nosotros siempre es poder ayudar», concluyó.