La temporada de langostino podría terminar hasta dos meses antes de lo previsto

La temporada de langostino en aguas nacionales atraviesa un período de seguimiento especial. Mientras los niveles de captura continúan siendo muy positivos, la aparición creciente de merluza en los lances y las variaciones observadas en el comportamiento del recurso obligan a mantener bajo análisis la continuidad de la actividad.

La advertencia fue planteada por Agustín de la Fuente, referente de la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP), quien señaló que los últimos muestreos realizados en áreas comerciales muestran un incremento de la captura incidental de merluza.

La merluza encendió la señal de alerta

De acuerdo con lo explicado desde el sector, la mayor presencia de merluza aparece acompañada por cambios en los indicadores biológicos del langostino, en un escenario condicionado también por factores climáticos y por el comportamiento de las corrientes marinas.

La pesquería se administra mediante un sistema dinámico de apertura y cierre de áreas y subáreas, a partir de información científica y de los monitoreos realizados por el INIDEP.

La normativa establece, entre los criterios para disponer el cierre de una zona, que la relación entre merluza común y langostino supere el 20%, además de contemplar otros indicadores relacionados con las tallas del langostino y su estado reproductivo.

Por eso, un incremento de la captura incidental de merluza puede derivar en medidas precautorias, incluyendo el cierre de determinadas áreas de operación.

El cierre anticipado podría llegar hasta dos meses

El escenario que genera preocupación entre las empresas es que, si las condiciones actuales se mantienen o se profundizan, la temporada podría finalizar entre 50 días y dos meses antes de lo que suele ocurrir.

Según De la Fuente, la evolución del recurso está estrechamente vinculada con variables naturales. El clima, las corrientes y el desplazamiento de las concentraciones de langostino pueden modificar sustancialmente el calendario de pesca.

De esta manera, el posible cierre anticipado no responde a una falta de langostino, sino a la necesidad de preservar las condiciones biológicas de la pesquería y evitar que las capturas de otras especies alcancen niveles que obliguen a interrumpir la actividad.

Una temporada con números muy positivos

La situación plantea una particular paradoja para el sector: la posibilidad de un cierre anticipado aparece en una temporada que, hasta el momento, registra excelentes niveles de captura.

De acuerdo con la información aportada por CAPIP, la zafra ya superó las 141.000 toneladas, con resultados que desde la cámara empresarial consideran entre los más importantes de los últimos años.

Es decir, el debate no pasa actualmente por una eventual escasez de langostino, sino por cuánto tiempo podrá mantenerse la actividad bajo las condiciones biológicas actuales.

La disponibilidad del recurso y las condiciones para continuar pescándolo no necesariamente evolucionan de la misma manera. Una buena concentración de langostino comercial puede convivir con un aumento de merluza incidental o con modificaciones en las tallas y otros indicadores que obliguen a reducir el esfuerzo.

El monitoreo científico será determinante

Las próximas decisiones estarán directamente relacionadas con los informes y muestreos realizados por el INIDEP y con la evaluación que haga la autoridad pesquera.

La normativa vigente establece precisamente que la pesquería de langostino funciona con un esquema de apertura y cierre de áreas en función de los indicadores biológicos. Entre ellos se encuentra la relación merluza/langostino y la presencia de ejemplares pequeños de langostino.

Por eso, los próximos monitoreos serán fundamentales para determinar si la actividad puede continuar normalmente o si deberán profundizarse las restricciones en determinadas subáreas.

Cambios especiales en las reglas durante 2026

El contexto de esta temporada también está marcado por modificaciones transitorias introducidas por el Consejo Federal Pesquero.

A través de la Resolución 5/2026 se suspendieron durante esta temporada determinadas reglas de administración vinculadas a la operatoria de los buques, con el objetivo de evaluar el funcionamiento de los mecanismos de fiscalización y control. La resolución establece además que, una vez finalizada la temporada, deberá elaborarse un informe sobre los resultados de estas disposiciones, junto con el monitoreo biológico realizado por el INIDEP.

A su vez, la normativa vigente mantiene como referencia el cierre de áreas cuando la relación entre merluza y langostino supera el 20%, entre otros indicadores.

No hay un cierre general confirmado

Por el momento, no existe una decisión de cierre general de la temporada. Lo que existe es una advertencia del sector empresario respecto de la posibilidad de que la zafra termine antes de lo previsto si los indicadores actuales continúan deteriorándose.

La evolución de la captura incidental de merluza, los rendimientos del langostino, las tallas, las condiciones reproductivas y el desplazamiento de las concentraciones serán determinantes para definir los próximos pasos.

Para la actividad pesquera y para toda la cadena productiva vinculada al langostino en Chubut, especialmente en los puertos patagónicos, la fecha definitiva de finalización de la temporada tendrá un impacto directo sobre la planificación de las próximas semanas.

La incógnita, entonces, ya no pasa solamente por cuánto langostino queda disponible, sino por cuánto tiempo más podrán permanecer abiertas las áreas de pesca bajo las actuales condiciones biológicas.